domingo, 2 de agosto de 2009

Salvador Said
Director ejecutivo del Grupo Said y Endeavor


• “Chile tiene un gran potencial emprendedor, pero no hemos podido sacarle todo el provecho. Tenemos universidades de clase mundial, instituciones que funcionan, gobierno serio, estabilidad macroeconómica, apertura global y muchas condiciones propicias (...) Sin embargo, en las profundidades y bases de la cultura flaqueamos en elementos estructurales. Nuestra educación no fomenta la innovación, ni permite a la mayoría soñar con proyectos sofisticados. Desconfiamos intrínsecamente de la persona que tenemos al frente. Somos adversos al riesgo, se castiga el fracaso y aún el camino del emprendimiento no tiene la valorización social que se merece”.

• “Lo más importante es ¡pensar en grande! Vale lo mismo soñar con un negocio de 1 millón de pesos que con uno de 1 millón de dólares”.

• “El sistema de emprendimiento en Chile es un Ferrari en diseño, pero que tiene que transitar por un camino de tierra, se le acaba la bencina con regularidad y muchas veces no hay chofer”.

Por Héctor Soto
El político

22 Ago 08

No todo se juega en la racionalidad de las políticas públicas. Las irracionalidades a veces también tienen algo que decir.

Para el cinismo de esta época, el único político que debería cantar victoria es aquel que habiéndolo hecho mal es reconocido, aplaudido, reelegido o coronado como gran estadista una y otra vez. No tendría gran mérito hacerlo bien y ser apreciado por la ciudadanía en función de los resultados. La gracia por la inversa estaría menos en ser que en parecer.

Alan García podría entregar experiencias interesantes a este respecto. A pesar de haber hecho uno de los peores gobiernos de la historia del Perú, García volvió al Palacio Quemado hace dos años y, para que se vea que en la política no todo está escrito para siempre, ahora está haciendo un gobierno que ha inducido a muchos observadores a hablar con entusiasmo de un supuesto “milagro peruano”.

Su caso es también notable porque es el único político del Apra que ha llevado dos veces a su partido al poder. Es cierto que la segunda lo pudo hacer porque su candidatura representó el mal menor para el centro y la derecha peruanos. La otra alternativa era Ollanta Humala. Pero sería una pequeñez no reconocer que el presidente tiene conexiones fuertes con el Perú profundo, que es un político de muchos recursos, que a veces puede ser un encantador de serpientes y que si de algo sabe –y sabe mucho– es de política. De política entendida no como la ciencia del diseño e implementación de políticas públicas eficientes, sino como ese arte un poco oscuro que consiste en tocar, con la astucia de los zorros pero también con la convicción de los misioneros, la tecla justa en el momento preciso.

A lo mejor no tenemos a alguien así en la política chilena. Pero a lo mejor ese alguien es ni más ni menos que Patricio Aylwin. El ex presidente sabe poco, muy poco, de economía, pero nadie en Chile podría darle lecciones de política. Es más: en este plano la cátedra la imparte él. No hay político en nuestro país que puede decir que jugó un rol tan decisivo como el suyo en los dos momentos que dividieron las aguas de la historia chilena del siglo XX. Uno fue el derrumbe del sistema político en 1973. El otro, la recuperación de la democracia el año 1989.

Un político que logra estar en la línea de fuego de ambos acontecimientos no es sólo alguien con buena elasticidad muscular y política. También es alguien que se las ingenia o tiene el talento natural para estar donde debe estar. En este caso específico, para estar al lado de las mayorías y tener un cuento cívico, un discurso le dicen ahora, verosímil y convincente. Tan convincente, de hecho, que el primer convencido es sin duda el propio ex presidente.

En este talento, por más que la ciencia política se devane los sesos y por más que las tecnocracias crean que el buen gobierno se reduce a un aséptico asunto de concepción de políticas públicas bien orientadas y sensatas, los políticos son insustituibles. Necesarios e insustituibles.

Invitados de piedra a la escena pública, por lo general despreciados, especialistas en todo y al mismo tiempo en nada, turbios a la hora de la maquinación o el complot pero diáfanos en los pocos momentos de encuentro de los países con la Historia, los políticos de envergadura, los estadistas, no sólo saben poner la vela donde sopla el viento y encarnar las aspiraciones colectivas en un momento dado. También saben darle un sentido colectivo, una urgencia épica, a las causas que abrazan. Y por eso se ganan el derecho a situarse al centro en la foto colectiva.

¿Cuánto de política, entendida en estos términos, sabrán los próximos candidatos presidenciales? Respecto de Lagos, obviamente, la pregunta está de más. El ex presidente, hay que reconocerlo, lo hizo bien en estos dominios. Su gobierno fue una lección respecto de que -más allá de las prioridades y agendas de una administración- el ejercicio del poder supone un ethos y una cierta majestad pública que no viene incluida en el cargo de presidente. A Lagos le fallaron las políticas públicas –la redistribución, la energía, el Transantiago, la educación– pero la política no le falló.

El caso de Insulza es más dudoso porque, sin desmerecer su enorme experiencia de gobierno, el riesgo en que constantemente está incurriendo el ex ministro es entender la política como pura negociación. Sin duda que es eso. Y sin duda también que es algo más.

Queda el nombre de Piñera. Está claro que es un político de inteligencia amplia y que fue un gran senador. Pero hasta ahora, estando bien rankeado en las encuestas, no ha logrado desplegar ante el país su proyecto político y los alcances de su relato. Tampoco ha logrado poner su liderazgo a las alturas del futuro. Su gente, en todo caso, dice que la campaña todavía no comienza. El tiempo sin embargo ya está corriendo y en esto los ciclos son distintos. Como lo saben Frei y Bachelet, una cosa es llegar a la presidencia y otra un tanto distinta es entrar a la Historia.

UNA PASADITA....A LA PASADA.....

Qué duda cabe: asistimos a un profundo deterioro de la actividad política. Las continuas y reiteradas deserciones de los partidos son sólo un síntoma de una enfermedad mucho más profunda, que afecta a nuestra convivencia pública desde hace ya varios años. En efecto, se trata de un fenómeno transversal que, aunque más notorio en el caso del oficialismo, terminará por contaminar al sistema en su conjunto.

¿Qué hubo ayer detrás de las decisiones de Flores, Schaulsohn, Zaldívar y Navarro; u hoy de Ominami, Trivelli, Muñoz Barra y el alcalde Plaza? Aunque cada caso es diferente y, por lo mismo, cualquier generalización podría resultar un tanto injusta, hay ciertas señales que se repiten en forma constante. Asistimos a un proceso de privatización de la actividad política, en la que los protagonistas se aproximan al espacio público, en especial cuando se trata de cargos de representación popular, como si tuvieran una suerte de derecho adquirido. No es extraño entonces que los partidos, las reglas del juego y, en definitiva, la institucionalidad política que nos hemos dado valgan poco o nada cuando se distribuyen los espacios de poder.

lunes, 15 de junio de 2009













10 CLAVES PARA MANEJAR UNA CRSIS


Cuando estalla una crisis, el único desafío es lograr contenerla. En ese sentido, hay que evitar que tome una dimensión global, que los cuestionamientos se profundicen y que intervengan nuevos actores. Crisis van a existir siempre. El problema no es la crisis en sí, sino su gestión. Aunque la Prevención y Manejo de Crisis es una disciplina compleja, sí se pueden enunciar 10 claves para un manejo efectivo:

1. Actuar Rápido: Mientras más veloz la reacción, hay más posibilidades de una manejo exitoso. Sin embargo hay que tener mucho cuidado: todo lo que uno haga o diga al inicio va a marcar el dinamismo de la recuperación.

2. Gestionar el flujo de información: Mantener un relato único, evitar filtraciones y actuar proactivamente ayuda a evitar errores o rumores.

3. Decir la verdad siempre: El castigo de la opinión pública por ocultar datos será peor que la crisis en sí.

4. Tener una vocería única: Concentrar todo en un solo profesional, en lo posible, capacitado para enfrentar situaciones de alto estrés.

5. Una crisis, varios públicos: Desarrollar estrategias y tácticas para empleados, autoridades, líderes de opinión, periodistas, accionistas y otros.

6. Mostrar avances: Dar cuenta de la medidas que se van tomando y las soluciones a los problemas que originaron la crisis.

7. Apelar a la razón, pero también a la emoción: Una imagen vale más que mil palabras. Hay que buscar símbolos.

8. Contar con un análisis permanente: Que podamos ver el bosque, a pesar de los árboles. Es clave contar con un comité de crisis multidisciplinario. Su máxima debe ser: “Si pensamos todos igual, nadie está pensando”.

9. Cerrar la crisis: Clave para que el incendio no se reactive.

10. Recuperar la confianza: Paciencia… Sólo un trabajo permanente y consistente en el tiempo dará frutos.



FASA Y SU PASO AL FRENTE: ¿ESTRATEGIA ADECUADA..?


En medio de una investigación liderada por la Fiscalía Nacional Económica por eventual colusión para fijar precios, Fasa -una de las cadenas investigadas- tomó la decisión de dar un paso al frente y revelar que había detectado prácticas impropias al interior de la compañía. En el actual escenario -donde la investigación aún no concluye- la estrategia comunicacional de reconocer culpas y dar la cara tiene tanto seguidores como críticos. A continuación, y según la teoría, enumeramos las principales estrategias comunicacionales que pudo haber adoptado la empresa.

La pregunta queda abierta: ¿cuál debió haber utilizado Fasa?

Estrategia del Silencio: No reaccionar frente a las acusaciones o hablar lo menos posible. Esta es recomendable cuando se enfrenta una crisis que sólo afecta a la organización marginalmente o cuando hay otras empresas de la categoría cuestionadas. No es la más aconsejable cuando se enfrenta una gran crisis y se está solo.

Estrategia de la Negación: La organización niega sistemáticamente el incidente y rechaza cualquier intervención de terceros. Esta estrategia se suele recomendar cuando se está frente a una información efectivamente infundada o errónea. Sería un error recurrir a ella si la información es justificada pues involucra la pérdida de credibilidad.

Estrategia de la transferencia de responsabilidades: Consiste en desviar la responsabilidad a otro. Es perfecta siempre y cuando el tercero realmente sea el responsable de la situación. De usarse equivocadamente, se arriesga la posibilidad de que los públicos clave entiendan la acción como una forma de eludir responsabilidades.

Estrategia de la Confusión: Reconocer los hechos, asumir total o parcialmente la responsabilidad y cooperar. Esta estrategia, al apelar a la sinceridad, suele ser valorada por la opinión pública, aunque las equivocaciones pueden ser condenadas. Debe ir siempre acompañada de explicaciones. Implica un rápido trabajo de reconstrucción de la reputación que se perdió o hipotecó.

domingo, 7 de junio de 2009




Economistas liberales vs. economistas iluminados

José Ramón Valente y Oscar Landerretche.

La semana pasada, Óscar Landerretche, asesor económico de Frei, escribió sobre las diferencias que existen entre los economistas de la Concertación y los de la Alianza. José Ramón Valente, miembro del equipo de Sebastián Piñera y socio de Econsult, le responde en esta columna.

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Los últimos veinticinco años han sido particularmente difíciles para los intelectuales de izquierda. En 1989 se derrumbó el muro de Berlín y con esto la idea de que un Estado omnipotente que planificara centralmente las actividades económicas de un país para generar una sociedad más "justa", podía reemplazar las miles de decisiones que diariamente toman los ciudadanos que se organizan bajo las reglas del libre mercado.

El fracaso del modelo socialista quedó al desnudo cuando, al caer el muro de Berlín, pudimos observar atónitos los niveles de pobreza de la Alemania socialista en comparación con los de la Alemania libre. Pero probablemente, como lo reproduce magistralmente la película "La vida de los otros", no fue la falta de progreso material lo que terminó por derrumbar el modelo de economía estatal centralmente planificada, sino que la necesaria restricción a las libertades personales que ese modelo requería para operar. Las desigualdades por mérito que se producen en las economías de mercado fueron reemplazadas en el modelo de la Alemania socialista por desigualdades basadas en los privilegios que se podían obtener vendiendo la libertad y la conciencia al partido gobernante.

Después de varios años invernando, los economistas de izquierda encontraron refugio en el pragmatismo de Deng Xiaoping y abrazaron la idea de que "no importa el color del gato: lo importante es que cace ratones". De ahí surgieron cual ave fénix los socialistas renovados, que si bien mantienen su nombre para intentar mantener votos, hoy están a favor del libre comercio, los equilibrios macroeconómicos y los mercados competitivos. Un gran triunfo para los pensadores liberales y para el mundo entero.

En este contexto, no es extraño que en una columna de Qué Pasa publicada en la edición anterior, Óscar Landerretche se muestre partidario de estos conceptos. Lo que llama profundamente la atención es que pretenda convencernos de que la protección de los consumidores y el apoyo a los emprendedores son patrimonio de los economistas de izquierda. Se le olvida a Landerretche que fue Adam Smith en su libro La riqueza de las naciones -publicado en 1776- el que advirtió del peligro para los consumidores de permitir que los empresarios conspiren para subir los precios. Los economistas de centroizquierda son conversos recientes al libre mercado, lo cual es una gran noticia para los seis mil millones de seres humanos que habitan en el mundo, pero no hay que olvidar que los economistas liberales han defendidos estas ideas por más de doscientos años.
Por lo mismo, resultan particularmente injustas y agraviantes las acusaciones vertidas, hace un par de semanas, por el ministro Andrés Velasco en un programa de televisión, que se suman a las de la columna de Óscar Landerretche, en el sentido de que la derecha no apoya las iniciativas a favor de la libre competencia.

Yo fui testigo presencial -cuando, a mediados de los 80, estudiaba en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile, la misma donde hoy enseña Landerretche- de la oposición de los economistas de centroizquierda a la apertura comercial y a las rebajas arancelarias. Cualquier alumno de primer año de Economía sabe que no hay antídoto más potente contra la colusión y a favor de los mercados competitivos, especialmente en un país pequeño como Chile, que la competencia global que deben enfrentar las empresas locales cuando se las expone al libre tránsito de las importaciones provenientes de todo el mundo.
Los antecesores de Landerretche en esos años prefirieron jugársela por defender los intereses corporativos de un puñado de trabajadores y accionistas de las empresas que no podían competir en un Chile abierto al mundo, en desmedro de los millones de compatriotas que se veían obligados a pagar las ganas por productos de inferior calidad a los que se podían comprar en otras latitudes.

Los contemporáneos de Landerretche, hoy a favor del libre comercio, siguen optando por apoyar a los grupos de poder organizados, en desmedro de la gran mayoría de los chilenos. Lo hacen cada vez que optan por no mejorar la calidad de la educación de millones de jóvenes para proteger los intereses del Colegio de Profesores, lo hacen cada vez que eligen a sus correligionarios políticos en puestos de gobierno en desmedro del Estado moderno que requieren todos los chilenos, y lo hacen incluso en el tan bullado caso de las farmacias cuando protegen el feudo de los químico-farmacéuticos prohibiendo que decenas de remedios se vendan fuera de las farmacias, como ocurre en muchos otros países.

Al parecer, más allá de la retórica, al igual que en la fábula del sapo y el escorpión, estar del lado de los intereses creados y en contra del interés común es parte de la naturaleza de los intelectuales y políticos de izquierda.

Recesión y protección social

A raíz de la recesión económica que está azotando a Chile durante este año y de la alta popularidad en las encuestas de la presidenta Michelle Bachelet y su ministro de Hacienda, Andrés Velasco, la protección social como política pública ha pasado también a ser muy popular. Por lo mismo observamos hoy los tironeos desde todos los sectores políticos por apoderarse de dicho concepto.

En su columna, Landerretche, cumpliendo con su rol de miembro del comando de Eduardo Frei, intenta poner en duda el compromiso que Sebastián Piñera y Joaquín Lavín han manifestado en favor de mantener y extender una red de protección social para los más desposeídos. Landerretche siembra la duda argumentando que en sus publicaciones y en sus declaraciones los economistas de derecha no son consecuentes con dicho propósito.

Nuevamente Landerretche olvida que las fundaciones de política social que existen hoy en Chile descansan sobre la obra de economistas como Miguel Kast y personas extraordinarias como Patricia Matte, entre muchos otros, que dotados de una gran sensibilidad social e incondicional amor por Chile, dieron sendas batallas por eliminar los privilegios de los grupos de poder y rescatar los recursos que eran desviados hacia ellos para focalizarlos en las familias más pobres.

Por otro lado, la crítica a los planteamientos de los economistas liberales se desvanece cuando advertimos que una red de protección social no se construye sólo con elocuencia y buenas intenciones. Se requiere trabajar duro para financiar el costo económico que significa garantizarles pensión, ingresos mínimos, acceso a la salud y educación de calidad a las familias chilenas más desamparadas.

La diferencia entre los economistas de izquierda -como Landerretche- y los economistas liberales es que los de izquierda sólo hablan de los beneficios que hay que darle a la gente, mientras que nosotros nos preocupamos de los beneficios y también de cómo financiarlos para que las promesas se hagan realidad y sean sustentables en el tiempo.

La historia nos muestra que los intelectuales de izquierda se creen iluminados, dueños de la única verdad. Durante el siglo pasado creyeron que podían dibujar en un pizarrón las complejas iteraciones económicas de millones de seres humanos y dirigir sus destinos desde una cómoda oficina de planificación. En Latinoamérica los economistas de izquierda pensaron que sabían mejor que miles de emprendedores qué empresas debían existir, dónde debían ubicarse y a qué precios debían vender sus productos. Hoy en nuestro país quieren convencernos de que la protección social se puede financiar indefinidamente con el maná caído del cielo. A lo mejor es esto a lo que se refería Milton Friedman cuando dijo su célebre frase "no existen economistas de izquierda o de derecha; sólo buenos y malos economistas".

lunes, 1 de junio de 2009

ANALISIS DE LAS MEDIDAS ECONOMICAS DEL GOBIERNO


1.- USD $ 700 millones para inversión pública. Una medida contracíclica y que por ende va en la dirección correcta con la posibilidad de absorber mano de obra del golpeado sector construcción.. Mi preocupación va en realidad por el lado de la existencia "real" de los proyectos ya que se trata de proyectos adicionales no contemplados en el presupuesto. Esperemos que estos existan, de lo contrario la medida no se podrá implementar o peor aún, se hará cualquier cosa con estos recursos.


2.- Eliminación temporal del impuesto de timbres y estampillas. Buena medida ya que disminuye el costo del crédito. Sólo una pregunta al respecto ¿por qué no se elimina de manera definitiva?


3.- Incremento transitorio de decreto ley 701 sobre reforestación. Medida en la dirección correcta, que permitirá paliar en parte el desempleo en el sector forestal.


4.- Capitalización de Codelco por USD $ 1.000 millones. Esta medida, que consume un 25% del paquete total me parece fuera de contexto. Creo que estos recursos se deberían haber utilizado de mejor manera en subsidios de contratación y desempleo hasta que Codelco demuestre que puede ser una empresa más eficiente de lo que es en la actualidad.


5.- Reducción transitoria de los PPM. Buena medida ya que permitirá a las empresas contar con más liquidez en un período en que será muy necesaria.


6.- Ampliación de la línea de financiamiento Corfo. Buena medida desde la óptica de proveer liquidez a empresas y evitar la ruptura de la cadena de pagos. El problema es que se trata de financiamiento indirecto. ¿Qué pasa con medidas complementarias para fortalecer las PYMES como asesoría en gestión y ayuda en la búsqueda de nuevos mercados?


7.- Nueva línea Corfo para reprogramación. Necesario, no podemos seguir apretando a las PYMES, debemos dar alternativas de financiamiento y repactación. Recordemos que son grandes generadoras de empleo en nuestro país.


8.- Pago de bono de $40.000 por una sola vez en marzo para familias más vulnerables. Buena medida, ya que se focaliza en los sectores más desprotegidos y posee además otra característica: dinamizar el consumo. Esperemos que parlamentarios de todas las bancadas se comprometan a una rápida aprobación legislativa de la iniciativa.


9.- Devolución anticipada de impuesto a la renta 2010. Es una medida interesante el proveer de liquidez a las personas. Eso si, creo que es una de las medidas más complejas de implementar de todo el plan.


10.- Subsidio al empleo para trabajadores entre 18 y 24 años. Es una buena medida en el sentido que siempre este grupo etáreo ha sido más vulnerable y con mayores niveles de cesantía. Lamentablemente creo que esta parte del plan es insuficiente, ya que debería haber considerado también a trabajadores de rangos etáreos más altos y que en la mayoría de los casos son jefes de hogar.


11.- Modificación al máximo subsidiado por franquicia Sence. Una medida correcta en ésta época para preparar a las empresas nacionales para la recuperación, con trabajadores más capacitados y por lo tanto con mayores niveles de productividad.


En general se trata de un plan sólido y con muchos recursos involucrados. Es de esperar que tengamos la capacidad legislativa para aprobar las leyes necesarias con celeridad y que el Gobierno también sea capaz de implementar de buena manera el plan.


Nuevamente quedan pendientes medidas para la clase media, que ya viene castigada por la alta inflación del 2008 y que ahora no ve en estas medidas ninguna ayuda directa. Adicionalmente, estimo que las medidas para las PYMES y Microempresas son débiles y atacan sólo una pate del problema.


En fin, es lo que tenemos por ahora y la clave es la ejecución de las medidas, esperemos que se haga con prontitud y eficiencia.

domingo, 24 de mayo de 2009

DISCURSO 21 DE MAYO: ALGUNOS COMENTARIOS


(Columna Rafael Garay P. Profesor del Magister en Comunicación Estratégica y Negocios de la Universidad del Desarrollo)


Nuevamente es 21 de mayo y, en esta oportunidad, la Presidenta de la República, Michelle Bachelet Jeria, pronunció su último discurso correspondiente al actual período presidencial. Como siempre, un buen discurso en términos generales, pero ¿cómo analizar algunas medidas? (ejercicio descriptivo que NO considera todos los anuncios).


-Bono: insuficiente!!!! No es más que el bono de invierno tradicional, un poco reforzado. Tres bonos consecutivos de $40.000, entregados en los meses de junio, julio y agosto, hubiesen sido un anuncio mucho más potente y efectivo para los sectores más vulnerables. El costo total de esta medida es de USD 740 millones de dólares ¿por qué capitalizar Codelco ahora con USD 1.000 millones? No era el momento.


-Infraestructura: un punto fuerte, junto a la red de asistencia social. Probablemente, una de las partes más sólidas del discurso.


-MK III: tardío y extemporáneo. No estamos a la vanguardia y, de seguir a este ritmo, nunca seremos un centro financiero internacional.


-Energía: más coyuntura que política. Mi pregunta es ¿nos independizamos energéticamente con los nuevos anuncios? ¿El combustible dejará de demoler los bolsillos de la clase media? Creo que no, no se ve política de mediano y largo plazo en materia energética.


-Farmacias: al menos un anuncio de penas de cárcel y mejor defensa de los competidores. Esto me parece en línea con equilibrar el juego y fortalecer ciertas regulaciones necesarias frente a un mercado imperfecto.


-Modernización del Estado: todavía más en el papel considerando el tamaño de la estructura paralela de asesorías y funcionarios a honorarios. Buen avance es la Ley de Transparencia.


-Manejo económico: ¿sólo "orgullo"? La crisis nos impactó en una coyuntura con tasas de inflación cercanas al 10%y tasas de interés de 8,25% ¿ese es un manejo económico ejemplar?


-Desempleo: nada claro. A fines de julio tendremos tasas en torno al 11,9%, es decir, 900.000 chilenos sin trabajo ¿cuál es el plan sólido al respecto? Nada en concreto.


-Clase media: nuevamente la gran ausente. Protección a accionistas minoritarios: era necesario, son un factor de control a los gobiernos corporativos.


-Sistema de pensiones: buen punto, creo que una deuda pendiente en el sistema es incorporar un componente solidario, del cual se hace cargo la Presidenta Bachelet.

domingo, 29 de marzo de 2009

Tiraje Político....
(Publicado en Reportajes de La Tercera, 22 de marzo de 2009 )

No hay tiraje de la chimenea en la política chilena. La gran mayoría de los parlamentarios lleva varios períodos en el cargo, los nombres que controlan los partidos varían poco y nada y los dos candidatos presidenciales con mayores posibilidades debutaron conjuntamente en el Senado hace ya 20 años.
Los tímidos atisbos de cambio generacional al interior de los partidos han sido fracasos rotundos. Primero fue la UDI, donde los conocidos de siempre arrasaron con una opción algo más joven, luego la Democracia Cristiana, donde los alcaldes jóvenes que tanto prometían para liderar la modernización del partido fueron derrotados sin compasión en la última elección interna. Poco importa que las directivas de los partidos no tengan contrapesos para manejar las elecciones internas para beneficio propio.
Más de alguien ha argumentado que el problema no está en quienes detentan el poder en los partidos, sino que en la falta de audacia de las generaciones más jóvenes. El poder no se recibe en bandeja según esta tesis, el poder hay que tomárselo. La audacia, sin embargo, depende del entorno institucional en que uno se desenvuelve. Dado el sistema binominal, formar nuevos partidos es una opción sin futuro. Y, comprensiblemente, participar en operaciones kamikaze no es particularmente atractivo. Es así como es cada vez más frecuente que los pocos parlamentarios que no repostulan al Congreso sean los mejores. El caso de la nueva vocera del gobierno es sólo uno de varios ejemplos.
Es natural preguntarse si la elección presidencial de fin de año contribuirá a la renovación que tanta falta hace en la política chilena. La respuesta es afirmativa, aunque desarrollos recientes agregan un elemento un tanto inesperado y con un dejo de ironía.
En efecto, es probable que una derrota en la elección presidencial deslegitime a la dirigencia de la coalición perdedora, dando paso a un recambio generacional. La pregunta es, ¿cuál coalición será la derrotada?
Hasta hace poco todo parecía indicar que Piñera sería el próximo Presidente, por lo cual el recambio generacional vendría por el lado de la Concertación. Andrés Allamand acuñó el término de "desalojo" para graficar la imagen de una Concertación que se encuentra apernada al poder y está dispuesta a hacer todo lo que sea necesario para mantener sus privilegios. Más allá de las imágenes un tanto violentas que muchos chilenos asociamos al concepto de "desalojo", es innegable que el concepto pegó y que más de un líder concertacionista se ha hecho cargo de confirmar las presunciones del senador de la Alianza.
En los partidos de la Concertación escasea la mística y es cada vez más cierto que las mejores políticas de los gobiernos concertacionistas provienen del Ejecutivo, muchas veces a contrapelo de los designios de los partidos. El ejemplo más reciente, pero no el único, es la política fiscal responsable del actual gobierno, clave para navegar los mares tormentosos que se avecinan, la cual contó con la férrea oposición de todos los partidos de la coalición gobernante.
Hay un segundo escenario, sin embargo, que ha ido tomando vuelo en semanas recientes. En este escenario Eduardo Frei gana la elección presidencial y la derecha pierde por quinta vez consecutiva. La perseverancia a toda prueba del senador democratacristiano, y el contraste que observará el electorado entre como Chile y el resto del mundo enfrentan la crisis mundial puede jugar a favor del ex presidente. Si a esto se agrega una oposición a la cual le cuesta cada día más disimular que está dispuesta a prácticamente todo para llegar al poder, incluyendo errores evidentes como criticar que se regale computadores a los mejores alumnos de escasos recursos o hacer propuestas de estímulos fiscales poco originales e incompletas, no sería para nada sorprendente que Piñera se quede con los crespos hechos.
Luego de la elección presidencial de fin de año tendremos toda una generación de políticos que será desalojada del poder. Puede ser que Allamand tenga la razón y la Concertación sea derrotada, abriendo paso al primer gobierno de derecha democráticamente elegido en más de medio siglo. En tal caso los partidos concertacionistas entrarán en recriminaciones y crisis, emergiendo una nueva generación de líderes de ese sector. Pero también puede ser, y me atrevo a afirmar que ambos escenarios son igualmente probables, que Sebastián Piñera pierda la presidencial y una generación de recambio que nada tuvo que ver con la dictadura acceda al poder en la derecha. De ser así, Allamand emprenderá una segunda travesía por el desierto, esta vez, sin embargo, sin la posibilidad de llegar a la tierra prometida.
Eduardo Engel.-
Economista Chileno, Profesor Universidad de Yale y Universidad de Chile.
¿Por sus Obras os Conocereis....?
(José Ramón Valente)


Qué puede ser más importante para el futuro de nuestro país que dar una educación de calidad a nuestros niños y jóvenes? Por chocante que le parezca, la respuesta de los gobiernos de la Concertación a esta pregunta es no pelearse con el Colegio de Profesores.
Esta semana supimos del rechazo por parte de un grupo de parlamentarios socialistas de un articulo de la nueva ley de educación que permitiría que profesionales sin título de educador hicieran clases a alumnos de enseñanza media en asignaturas afines a su especialidad.
No es extraño que este artículo no haya contado con el respaldo unánime de la Concertación. Durante años se ha discutido, sin éxito, la posibilidad de modificar el Estatuto Docente como requisito necesario para mejorar la calidad de la educación en Chile. Consistentemente, el gobierno y los parlamentarios oficialistas han evadido su responsabilidad de realizar cambios a dicho estatuto, truncando la posibilidad de varias generaciones de chilenos de acceder a una educación de una calidad acorde a los requerimientos del mundo que les ha tocado vivir.
Nos sentimos orgullosos de los rankings internacionales que nos ubican entre los países con mejor manejo macroeconómico, pero no parece avergonzarnos tanto el que Chile figure consistentemente en los últimos lugares en los rankings de calidad de la educación. Sacamos pecho frente a EEUU y Europa por el manejo de nuestras finanzas públicas y escondemos la cabeza debajo de la tierra cuando nos damos cuenta que los países que nos acompañan en el ranking de calidad de educación son Túnez, Marruecos y Filipinas.
Hay numerosa evidencia respecto a que un buen profesor puede aumentar significativamente los conocimientos de sus alumnos. La diferencia es de una magnitud tal que incluso puede eliminar la brecha entre alumnos nacidos en familias de distintos estratos socioeconómicos (Eric A Hanushek and Steven Rivkin). Es decir, la madre de todas las desigualdades podría ser eliminada o reducida significativamente mejorando la calidad de los profesores, y esto no sólo no es una prioridad del gobierno, sino que este le resta apoyo a una iniciativa ya consensuada con la oposición que aporta un granito de arena en la dirección correcta.
Los estudios internacionales también indican que la forma de mejorar la calidad de los profesores en las escuelas públicas no pasa por establecer requisitos curriculares tales como tener un título de maestro o un posgrado en educación. De acuerdo a dichos estudios, la forma de mejorar la calidad de los profesores es evaluar directamente su desempeño en relación al aprendizaje de los alumnos que estos tienen a su cargo y otorgar autonomía a los directores de los colegios para contratar y despedir a sus profesores. Ninguna de estas cosas ha sido posible de implementar en Chile por las rigideces del Estatuto Docente y por las amenazas del Colegio de Profesores.
Chile tiene hoy un ingreso per cápita desproporcionadamente alto comparado con el nivel educacional de sus jóvenes. Esto se ha logrado gracias a la adopción un sistema económico que otorga libertad a las personas para crear y emprender. Lamentablemente, para seguir incrementando el bienestar de los chilenos es imprescindible darles a nuestros jóvenes acceso a una educación de mayor calidad que la que les entregamos actualmente. Estamos hipotecando el futuro de nuestros hijos por el miedo del gobierno a enfrentar a un grupo muy minoritario de chilenos que quiere mantener sus privilegios y su monopolio sobre la educación. Qué vacía suena toda la retórica sobre la justicia social cuando constatamos que unos cuantos votos son suficientes para inhibir a nuestras autoridades para hacer lo correcto y dar un paso gigantesco en pos de la igualdad de oportunidades para todos los chilenos.
José Ramón Valente
Director ejecutivo de Econsult

domingo, 22 de marzo de 2009

UN CANCILLER A DESTIEMPO Y UN FUNERAL VIKINGO
(Artículo de Ascanio Cavallo)


Foxley fue un canciller en el momento equivocado. Así y todo, fue un buen canciller, a pesar de verse limitado por los mensajes de La Moneda que le recordaron durante tres años que la política exterior es facultad exclusiva de la Presidenta. En cuanto a Vidal, ni el más ingenuo de los observadores podría ignorar que lo suyo fue un funeral vikingo.

Alejandro Foxley libró algunas de sus batallas más apasionadas contra la Cancillería a comienzos de los 90, cuando estimaba que la parsimonia de la diplomacia amenazaba con arnzinar la gran oportunidad de convertir la reinserción internacional de Chile en instrumentos eficaces de desarrollo, como los tratados de libre comercio.

Los grandes TLC se fraguaron y firmaron durante los gobiernos de Aylwin y Frei, y en el de Lagos Chile logró el récord como el país con más tratados del mundo. Por vocación, Foxley debió ser el canciller en alguno de esos momentos estelares, y es posible que un cierto atavismo de aquellos tiempos le hiciera aceptar el Ministerio de Relaciones Exteriores cuando se lo ofreció la Presidenta Michelle Bachelet.

Pero los tiempos ya eran otros. Los TLC que restaban eran pocos y más bien disímiles: desde uno notable por su singularísima complejidad, como el de Japón, hasta otro que de gesto amistoso ha derivado en incordio, como el de Perú, enrumbado a parecer más un imbunche que un tratado fluido.

Foxley fue canciller en el momento equivocado. Así y todo, fue un buen canciller, a pesar de verse limitado por los mensajes de La Moneda que por tres años han recordado, más en privado que en público, que la conducción de la política exterior es una facultad exclusiva de la Jefatura del Estado.

El jueves, tras conocerse su salida del gabinete, hizo un esfuerzo por ganar la batalla de la interpretación, sosteniendo que se equivocaría quien leyese su renuncia como algo más que un deseo personal. Pensaba, probablemente, en Perú, donde en efecto hubo quienes sostuvieron que era defenestrado por sus dichos sobre el debate del TLC; o en Cuba, donde terminó siendo la cabeza fría y firme dentro de un viaje devenido pesadillesco; o en Argentina, con su gusto por el complot, o incluso en la oposición local, con su traje de combate de ano electoral.

Y es verdad que esas interpretaciones sobrepasan la naturaleza personal de su renuncia, sus ganas de dedicarse a otras cosas, menos frenéticas y quizás más sustanciales.

Pero ningún canciller deja su puesto si se siente a gusto. Foxley no lo estaba pasando bien. Excluido del comité político, a cargo de un ministerio conspirativo y laberíntico, con escasos instrumentos de gestión para las tareas invisibles y ninguno para las cosas más visibles, el canciller notaba que el cargo que deseó en los 90 se había licuado en el circuito personal de la Presidenta.

Tampoco debe haberlo pasado bien este fin de semana, cuando su renuncia se vio bruscamente asociada a otros dos cambios ministeriales, como si se tratara de una remodelación del gabinete y no de un acto individual.

Sobre todo, porque uno de esos cambios -el desplazamiento de Francisco Vidal desde la voceria hasta Defensa- se convirtió en la principal sorpresa política del episodio.

Con el estoicismo que ya es su marca, Vidal se declaró "feliz" con su traslado; pero ni el más ingenuo de los observadores podría ignorar que el suyo ha sido un funeral vikingo, una inmolación ejecutada con honores para quien era, hasta el jueves, una de las figuras protagónicas del gobierno. La misericordia de un disparo en defensa propia.

Se ha dicho que el estilo de Vidal era un tanto disonante con el de la Presidenta y que sus excesos verbales podrían resultar inconvenientes en un momento en que el país está asustado. Esto, que puede ser cierto, ignora la inteligencia intuitiva de Vidal, que percibió, en la todavía vigente demora de la Concertación por definir su carta presidencial, un vacío en la esfera pública que seria llenado por la oposición. Durante todo el verano, Vidal ocupó ferozmente ese vacío, con sus despiadados ataques a Karla Rubilar o sus respuestas sobre Chaitén, sus recuerdos de Pinochet o sus invectivas contra Sebastián Piñera.

La salida de Vidal revela dos cosas. La primera es un debate en el gobierno y en la Concertación acerca de cuál es el "tono estratégico" del 2009. Unos opinan que la vehemencia -del tipo Vidal- sería necesaria para contener y minar al candidato opositor; otros, que ese estilo terminaría por dañar a La Moneda y, por lo tanto, las posibilidades de su candidato. Esta segunda línea, encabezada por los ministros Edmundo Pérez Yoma y José Antonio Viera-Gallo, parece haber triunfado por sobre el juego de la lealtad personal que por mucho tiempo desplegó con destreza el ministro Vidal.

La segunda es una decisión algo más sutil. Al sustituir a su elemento más combativo por una figura como Carolina Tohá, La Moneda indica un reordenamiento de sus prioridades, en el que la situación dominante la ocupará la protección de la popularidad de la Presidenta, con una discreta retirada de la primera línea de la contienda electoral. La prioridad segunda será la de ganar las elecciones de este año, pero a través de figuras y métodos menos estridentes que los que Vidal personificaba.

Las dos cosas suponen un giro delicado, aunque importante, en la conducción del gobierno para los próximos 12 meses. Gruesamente: si La Moneda ve que su candidato no prende, se distanciará cada vez más, defendiendo su primera prioridad. Si, por el contrario, las posibilidades del candidato aumentan, desplegará sus recursos para fortalecerlo.

El último significado de esto es que, a pesar de tener la apariencia de un último cambio, los ministros actuales no están asegurados hasta que no se vea con claridad cómo evoluciona la lucha electoral.

domingo, 8 de marzo de 2009

Lemas de las marcas:
Las ventajas e historias de esas frasecitas pegajosas

Paris acaba de cambiar su eslogan por uno más cercano a sus consumidores: "Te quiero así". Se trata de frases minuciosamente escogidas que pueden llegar a hacer historia como el "Just do it" de Nike o el "Think small" de Volkswagen.Pablo Tirado HenríquezEl impacto de una frase publicitaria a veces es tan grande, que puede cambiar la historia. Sucedió en 1959, cuando Bill Bernbach puso en las revistas una página casi vacía y en un extremo un pequeño escarabajo acompañado de la frase "Think small" o "piensa en pequeño" para Volkswagen. La campaña y la frase tuvieron tanto éxito, que obligaron a los fabricantes de autos en Estados Unidos a producir autos pequeños, cambiando para siempre la historia de esta industria.En Chile, una de las que ha hecho noticia en materia de lemas es Paris. Hace unos días la multitienda dejó de lado su tradicional "Como a ti te gusta" para dar paso al nuevo "Te quiero así". El cambio no se debió a una mala evaluación de la frase antigua, sino que a un deseo de evolucionar.Más que de eslogan o lema, en Paris hablan de claim, que es el beneficio que se le atribuye a un producto o servicio a la hora de realizar su publicidad. En otras palabras, se le habla directamente al consumidor con la intención de generar un vínculo.El nuevo claim de la multitienda fue construido en base al valor de la empatía y busca acercarse a los consumidores dejando de lado la belleza prototípica y potenciando la honestidad.En esa misma parada publicitaria están, en Chile, Chilevisión con la frase "Tu mirada" y Movistar con "Por ti somos más".Identidad ante todoUn lema es mucho más que una frase publicitaria. Se trata de un conjunto de palabras minuciosamente elegidas para identificar plenamente el espíritu y el momento por el que atraviesa la marca, así como también identificarse con los consumidores.Generalmente existen dos tipos: los que evolucionan de acuerdo con las tendencias sociales y los que corresponden a una marca tan importante que es capaz de crear un mundo a su alrededor. "Ambos pueden ser igual de exitosos si logran conectarse con el público", dice Eugenio García, ideólogo de la campaña del No.No existen métodos científicos para medir el éxito de un lema, pero se usan testeos y encuestas para determinar la cercanía y la credibilidad de las marcas. "Es muy importante que la marca reconozca lo que pasa en la vida de sus consumidores", dice Simón Subercaseaux, director creativo de BBDO.Según expertos, las marcas que mejor logrados tiene sus lemas son las asociadas a tecnología. En ese rubro se mueven como pez en el agua Sony y su "Like no other"; Philips y su "Sense and simplicity", y Panasonic, cuyo lema dice: "Ideas for life". La creatividad en estas marcas se debe básicamente a que venden productos tan parecidos, y la vez tan caros, que necesitan diferenciarse ante los ojos del consumidor.En el lado opuesto se encuentran las empresas de retail, que tienen una estrategia de lemas basadas en los precios bajos. Pero hay excepciones.Rafael Garay, vicerrector de comunicaciones de la Universidad Central, destaca a Lider. Si bien el supermercado utilizó por mucho tiempo el lema los "Precios más bajos siempre" -el mismo de Wal-Mart en Estados Unidos-, ahora cambió a "Una pequeña ayuda siempre". Según Garay, es positivo que, aunque la marca siga con la idea de ahorro, ahora lo haga de una manera distinta.Los lemas no siempre resultan como los creativos quieren. Hace un tiempo, bajo el símbolo de Canal 13 estaba la frase: ¡Está bueno el 13! Todo bien, hasta que la estación empezó a tener problemas de audiencia y fue criticada por distintos flancos.Aunque nunca se confirmó oficialmente que ésa fuera la razón del cambio, en 2005 debutó la actual imagen anaranjada del canal, acompañada de un nuevo eslogan: "Nos vemos en el 13".Molestias de ese tipo son las que llevan a algunas marcas a no utilizar lemas. Falabella, por ejemplo, lleva años sin usar su "Contigo toda la vida", y según cercanos a la multitienda, lleva años también buscando infructuosamente un nuevo lema que acompañe a su gran F verde.Ideas a la canchaEl deporte y los lemas forman una mezcla difícil de igualar. El mítico "Just do it" que Nike lanzó en 1988 es prueba de ello. La frase ocupó el segundo lugar entre los 10 mejores eslóganes del siglo XX en el ranking elaborado por la revista Advertising Age -el primer puesto fue para "Diamonds are forever" del gigante de la joyería De Beers-, transformándose en todo un ícono de la cultura pop.Tan exitosa es la frase, que ha simplificado al máximo la manera en la que la compañía se promociona: no hace falta más que ver la imagen de un deportista acompañada del "Just do it" para entender el mensaje.Aunque todavía plasmado en la memoria de muchos, el eslogan de Nike ha cedido protagonismo al "Imposible is nothing" de Adidas, que en Chile se hizo realidad para muchos cuando los tenistas Fernando González y Nicolás Massú ganaron las medallas de oro y bronce en Atenas 2004.Lavín, Obama y el cambioResulta difícil imaginar una elección sin un lema. ¿Habría sido lo mismo la campaña del No sin que se escuchara "Chile, la alegría ya viene", o la presidencial de 1999 sin la ya mítica frase "Viva el cambio". Detrás de la primera estuvo, entre otros, Eugenio García, mientras que el ideólogo de Lavín fue el empresario Carlos Alberto Délano.Por estos días, la dura campaña presidencial demócrata en Estados Unidos también destaca por sus lemas. Mientras los esquivos votos han obligado a que la senadora por Nueva York cambie nuevamente el suyo por "Hillary for President", Barack Obama sigue firme con "Change we can believe in", algo así como "El cambio en el que podemos creer".
¿El Baile de las Predicciones....?
(Articulo de Rafaél Garay P. Vicerector de Comunicaciones Universidad Central, Economista, Candidado a Doctor en Economía de la Universidad de Lleida y Profesor del Magister en Conunicación Estratégica y Negocios de la Universidad del Desarrollo)

Con períodos tan convulsionados en materia económica, todos tendemos a perdernos en medio de cifras, indicadores, proyecciones, etc. Vienen los ajustes al alza, ajustes a la baja y todo tipo de modificaciones a las proyecciones iniciales, con el objetivo de hacerlas lo más certeras posibles.
Para ser sincero, imagino que al igual que la mayoría de mis colegas y analistas, todos hacemos el mejor esfuerzo con nuestros modelos matemáticos, para tratar de estimar qué podría pasar en términos de crecimiento, inflación, tasas de interés y otras variables. No es menos cierto, que muchos de nuestros modelos econométricos, que mostraron gran eficacia en el pasado, pierden poder predictivo frente a la alta volatilidad e incertidumbre que reina en todos los mercardos del mundo actualmente.
En los últimos días, sin embargo, me he sentido un poco acongojado y quiero compartirlo. Si miramos declaraciones hechas por analistas nacionales y extranjeros y por diferentes personalidades del mundo económico, empresarial, político y ... hasta de la farándula, surgen varias interrogantes para todos (me incluyo):
1.- ¿Estamos o no en recesión?
2.- ¿Estamos o no en deflación?
3.- ¿Creceremos el año 2009?
Trataré de dar mi visión de la manera más técnica e imparcial posible, utilizando datos disponibles al 27 de enero del año 2009 (última vez que "corrí" mi modelo predictivo) y considerando algunos elementos presentes en las recientes cifras de IMACEC, IPC y datos de la SOFOFA, para dar una respuesta a las tres interrogantes.
1.- ¿Estamos o no en recesión?
R: De acuerdo con los datos actuales, Chile NO está en recesión porque no se ha cumplido la regla de llevar dos trimestres consecutivos con contracción económica. En este sentido me permito discrepar de los analistas de JP Morgan, que utilizan otras metodologías y que han sido incapaces de predecir eventos de importancia en su propia economía. En esta oportunidad estoy con el Ministro Velasco y considero relevante mantener la metodología para que la información sea comparable. No se trata de "tapar el sol con un dedo", sino de mantener consistencia en las mediciones.
2.- ¿Estamos o no en deflación?
R: Nuevamente, considerando las cifras recientes -y a pesar de varios meses con IPC negativo- Chile NO está en un período deflacionario. Es importante entender que la deflación es incluso más peligrosa que la inflación, ya que socaba las bases productivas y quita liquidez al mercado.
3.- ¿Creceremos el año 2009?
R: Mis estimaciones dicen que sí. A pesar de que las estimaciones del Banco Central aparecen como muy optimistas, en noviembre del 2008 estimé que Chile tendría un crecimiento del 2,1% para éste 2009. Si bien las condiciones se han deteriorado mucho, mi modelo sigue proyectando un crecimiento en torno al 1,2%.
Como ven, las proyecciones no son fáciles. Quienes las hacemos no recibimos nada a cambio, si son acertadas no pasa nada, si son erradas -como toda estimación, incluso la más simple, puede ser- tenemos que recibir los "palos". Sin embargo, es necesario entender que la idea de una predicción es intentar adelantarse a los hechos y orientar el accionar público y privado, en relación a las expectativas que se generan.
Es por esto último que me atrevo a pedir algo a todos los que leen mis columnas o escuchan mis comentarios. NO instalemos palabras como recesión o deflación en el lenguaje nacional. De hacerlo, se podría traducir en la profecía autocumplida más dolorosa. Una que trae aparejada el drama del desempleo, de la incertidumbre y del sufrimiento nacional.